Descubriendo Ica

Tierra de culturas preincaicas como las de Paracas y Nazca, Ica guarda consigo una historia de supervivencia que la transforma en una de las pocas ciudades de Perú que tuvo entereza para afrontar dos catástrofes naturales como lo fueron la inundación de 1998 y el terremoto de 8 puntos en la escala de magnitud durante 2007.

Sinónimo de fortaleza, Ica también guarda un costado cultural con aroma a vino: es vitivinícola por excelencia, y cada marzo realiza la fiesta de la vendimia a través de la cual se recorren once viñedos y se accede a la degustación de las mejores obras para el paladar de especialistas y amateurs. Además del vino, la agricultura iqueña es una de las más eficientes del Perú y se basa en la alfalfa, algodón, camote, cebolla, espárrago, garbanzo, maíz choclo, maíz duro, mandarina, mango, manzana, naranja, pallar grano seco, palta, pecana, tomate y granada.

Los principales atractivos de la zona serán el Palacio Municipal, que fue severamente afectado por el sismo, pero sus arquerías y ornamentos se mantienen en pie desde la época republicana. En el segundo piso, el salón consistorial se decora con figuras ornamentales de madera que representan las estaciones del año, sin olvidar el lienzo en honor a la independencia de 1820.

El santo patrón de Ica tiene su lugar en el Santuario del Señor de Luren, uno de los templos más concurridos por propios y ajenos gracias a la arquitectura neoclásica y los tres portales con arquerías de ladrillo. Otro edificio importante será la Catedral, refaccionada en 1814 y con dos estilos bien marcados: en el exterior, neoclásico puro, en el interior los altares y el púlpito barrocos.

La naturaleza tendrá su espacio en la laguna de Huacachina, paseo y parada obligada para los turistas ya que es un espejo en medio del desierto, característica por demás atrayente que lo transforman en un pequeño paraíso que rompe con la hegemonía de la arena. No hay que olvidar que a las aguas de la laguna se le atribuyen propiedades curativas.
Recorrer cada uno de estos rincones será emocionante y la mejor opción para recuperar energías será la de alojarse en las múltiples opciones que presentan los hoteles en Ica.

Ica se prepara para la fiesta de la vendimia

La cultura del vino encierra una magia única que seduce a propios e hipnotiza a extraños. Y del 2 al 10 de marzo, en Perú, Ica será tierra vitivinícola por excelencia gracias a la fiesta de la vendimia donde las diez bodegas de la zona ofrecerán cada uno de sus elixires uveros.

Bajo el lema “ La vendimia está en la campiña, el gobierno regional al mando de Fernando Benavídez mantiene el convenio desde 1997 con la Asociación de la Ruta de los Lagares para revalorizar la cultura, el tradicionalismo de las antiguas bodegas, la pisa de uva y las técnicas de elaboración con prensas, toneles y refinerías.
Cada día tendrá a una bodega en particular como protagonista donde los visitantes formarán parte del arte del buen vino, serán sommeliers improvisados y descubrirán las danzas típicas de la zona.

Sin olvidar que para aquellos que deseen otras actividades, el Palacio Municipal será una buena alternativa para apreciar la arquitectura republicana, ornamentos y arquerías, como así también la catedral del Siglo XVIII que combina el exterior neoclásico con el barroco interno.
La travesía por la Laguna de Huacachina, el único oasis natural de Ica, será cita ideal para todos los aventureros que deberán recargar energías en un hotel tras atravesar los escenarios de dunas, palmeras y algarrobos.

Con sobrados atractivos la ciudad peruana se prepara para la llegada masiva de curiosos que desean ser testigos de la festividad y es por ello que ante la creciente demanda los hoteles en Ica ya toman reservas para el mes de marzo donde el olor a uva dominará cada rincón del corazón del desierto del Pacífico.